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Resucitó India Muerta
El inicio de la temporada de pesca siempre es esperado con ansiedad por los pescadores deportivos, pero más aún en este caso donde también queríamos comprobar si el trabajo de estos últimos tres años de esforzados cuidados había comenzado a rendir los frutos esperados.

Gino, en su nota “Taruchones de India Muerta” les da un adelanto de lo que fue el comienzo de esta temporada, yo les voy a contar la pesca siguiente a esa y van a ver las fotos de algunas otras, pero fundamentalmente quiero explicar algunas de las técnicas adecuadas para pescar estos soberbios ejemplares que se dan al principio de temporada en el lago de India Muerta.

La siguiente
A los pocos días de esa primera pesca que relató Gino, partimos desde Rocha enseguida del mediodía para el mismo lugar, acompañados de Gustavo y el “Canario”.

Al dar los primeros pasos dentro del agua confirmamos todo lo contado por nuestro amigo. Por aquí y por allá se veían movimientos que delataban a las tarariras dada la poca profundidad en que se encontraban. El líquido elemento estaba transparente como un cristal, algo normal en los desbordes del lago a mediados de Octubre.

Gustavo, que pesca a spinning, decidió irse a una parte con tupida vegetación acuática y algo profunda, y los tres restantes nos dirigimos a una zona más baja donde se notaba que había menos densidad de plantas.

A pesar de movernos con mucho cuidado y de rastrillar minuciosamente con nuestras moscas toda la superficie posible, cada tanto nos sorprendía una tremenda disparada confirmando que los peces estaban difíciles.

También pudimos comprobar que había muchas taruchas desovando. Algunas a pesar de acercarnos a centímetros para fotografiarlas parecían petrificadas cuidando su nido lleno de millares de pequeños huevos anaranjados. De cualquier manera, por experiencia sabemos bien que entre tantos ejemplares siempre hay algunos dispuestos a atacar.

.: Resusitó India MuertaEl primero en prender una fue el “Canario”, pero luego de una dura pelea llena de saltos, cuando tenía la tararira casi en sus manos se le escapó.

Desde lejos y con el agua por la cintura Gustavo nos gritaba cada pique que tenía entre la maraña de vegetación que eligió para pescar, pero nunca pudo sacar ningún ejemplar. Tarariras grandes, equipos muy livianos y muchas plantas es una mala combinación. La mayoría de las veces se enredan y logran soltarse o lo que es peor revientan el nylon y quedan con el artificial clavado en su boca. La lección en este caso es clara, debemos usar los elementos adecuados para la situación o buscar los lugares apropiados para pescar con ese equipo.

Me tocó en suerte prender la próxima pieza, una estupenda tararira de 3 kg. Hacía mucho tiempo que no pescaba una de ese tamaño en este lago, lo que me hizo recordar viejos tiempos donde ejemplares como este eran los más chicos.

Durante el correr de la tarde pinchamos varias más, pero algunas se escaparon durante la lucha, al lograr meterse y enredarse dentro de las masas de vegetales. En estas situaciones es muy importante contar con un equipo potente y también usar una técnica que a veces nos permite dar vuelta el resultado. Si nuestra tarucha está disparando directo a un lugar que no queremos y no podemos frenarla, es muy útil cambiar el ángulo desde donde tiramos con nuestra línea. La forma más fácil es bajar nuestra caña hacia uno de los lados poniéndola paralela al agua, de esta forma la tensión lateral que ejercemos logra la mayoría de las veces hacerle cambiar la dirección.

Sobre el final de la tarde decidí ir hacia donde estaba Gustavo, ya que en estas últimas horas del día algunos ejemplares que no estuvieran desovando posiblemente saldrían a cazar. Mi amigo me insistió que probara unos instantes en la zona de densa vegetación, para que comprobara la cantidad de ejemplares que había. Efectivamente en casi todos los tiros recibí ataques, pero no se concretaron porque los peces no le acertaban a la mosca entre tantas plantas. Me pareció que estas tarariras no eran tan grandes como las que estaban en la zona baja de desove.

Gustavo tenía la misma idea que yo y había cambiado el señuelo de flote con antienganche por un clásico y muy efectivo Oreno blanco y rojo para probar en el agua limpia. A los pocos tiros prendió una pieza que por las embestidas y la forma de sacar línea indudablemente era muy buena. La arrimó y se fue varias veces mientras yo me acercaba cámara en mano. Le grité que cuando la tuviera cerca levantara la caña y la prepoteara para que saltara para poderla fotografiar. Gustavo y la tremenda tarucha me hicieron caso, el animal emergió pesadamente del agua cabeceando con la boca abierta y el señuelo se desprendió.

Las palabras de mi amigo no las puedo repetir, sabrán perdonarme ustedes y él por haberme metido, solo intenté inmortalizar ese momento espectacular.

Para completar el lamentablemente incidente la foto solo muestra el tremendo borbollón que dejó el bicho al caer. Después de los comentarios del caso, preferí alejarme un poco por si las moscas, y me fui a la orilla para tratar de pinchar alguna pieza en lo limpio.

Mientras casteaba, a unos cincuenta metros a mi izquierda junto a unos pajonales, sentí un gran estruendo en el agua. Tomé toda la línea con mi mano y corrí por la costa. Cuando llego al lugar veo una tararira enorme que se alejaba lentamente. De inmediato hago un tiro que la sobrepasa, y cuando mi popper le desfila al lado en dirección contraria da vuelta, lo sigue y se frena a cuatro metros de mí muy tranquila. Le tiro el popper medio metro al costado, lo dejo quieto y se le acerca con todo el lomo de afuera, lo mira, yo lo muevo y nerviosa le da varias vueltas pero no lo ataca. La acción se repite algunas veces pero la tarucha regresa siempre al mismo lugar. A esta altura el nervioso era yo y ella me observaba como si lo supiera. Viendo su lomo y su aleta dorsal asomar sobre la superficie del agua, resolví poner la mosca detrás de su cola. No se inmutó a pesar de quedarle el líder por encima. Dudé entre levantar la mosca desde ahí, o recoger y pasarle por arriba. Hice lo último, el popper casi se atasca en su aleta dorsal al deslizarse sobre su cuerpo pero ni siquiera se movió. Cuando la mosca le pasó por delante de sus fauces, con una suave y certera dentellada la tomó, yo clavé con fuerza y mantuve la tensión al máximo hasta que la caña estuvo a punto de estallar, y ahí aflojé y la dejé disparar.

La lucha fue un espectáculo, la tarucha no solo era grande sino que tenía un perfecto estado físico. Pesó 3,5 Kg. y me costó mucho acercarla para tomarla con el boga grip.

Un buen pronóstico
India Muerta resucitó para quedarse y está dando sus primeros pasos. Lo confirmaron algunas pescas más, pero sobre todo la alegría de los lugareños quienes cada tanto nos trasmitían la noticia de que fulano sacó una de 3,800 kg y que mengano prendió una de 4,400 Kg.

Lo más destacable de todo es la cantidad de peces entre 2 y 4 Kg que estaban desovando en los mejores lugares, lo que asegura el aumento paulatino y constante de la población augurando un futuro excelente.

Sin duda alguna podemos pronosticar para la siguiente temporada un inicio muy bueno, ya que todas estas tarariras que vimos y pescamos en estos momentos están creciendo y seguramente dentro de un año tendrán 1 Kg. más que ahora.

Les recomendamos desde ya que agenden 2 o 3 días de pesca para el inicio de la temporada del año que viene.

.: Resusitó India MuertaMeses de monstruos
India Muerta históricamente siempre ha sido un pesquero que se destaca al inicio de la temporada y la razón es muy simple, las tarariras se amontonan en las orillas más aptas para el período reproductivo y las más grandes hacen valer su tamaño para conseguir los mejores lugares. Esta es la razón por la cual es muy común ver ejemplares muy lastimados, consecuencia de las luchas territoriales.

Desde principios de Setiembre es posible empezar a pescar dependiendo esencialmente de la temperatura, hay años que en los primeros días de este mes ya se dan las condiciones, pero lo normal es que se den en la segunda quincena.

Octubre es el súper mes, solo hay que ligar con el clima. Ya a mediados de Noviembre, al terminar el desove nuestras amigas se desparraman por todo el lago y buscan zonas más profundas, haciéndose mucho más difícil su pesca. Siempre vamos a encontrar tarariras en las orillas, fundamentalmente en los lugares donde hay concentración de plantas, pero difícilmente sean grandes ejemplares.

Los meses de Enero y Febrero son los peores, a causa la pérdida de agua para el riego de arroz el lago se reduce a su mínima expresión. Las altas temperaturas y la poca cantidad de agua hacen que las tarariras se internen aún más en las profundidades.

Marzo y Abril son meses mejores, se dan muy buenas pescas de taruchas medianas y chicas en cantidad, pero no es tan fácil encontrar las grandes.

Nosotros creemos que con el pasar de los años, si se mantiene el cuidado, va a aumentar mucho la densidad de peces en el lago. La consecuencia será que va a ser más fácil pescar durante toda la temporada. También tendremos peces record a nuestro alcance y lo que es más importante se recompondrá el equilibrio que debe haber entre las distintas especies y entre las distintas generaciones de una misma especie.

Un buen inicio

Hay gente que solo pesca tarariras cuando el calor veraniego está bien establecido, porque dicen que antes no están activas. También hay otros que dicen que las taruchas muerden cualquier cosa y en cualquier momento. Ninguno tiene razón. Las tarariras, como todos los peces, no regulan su temperatura corporal, por lo tanto su metabolismo depende de la temperatura del ambiente donde vive. Todos los peces tienen un rango de temperatura donde se sienten más cómodos y tratan de buscar dentro de lo posible la zona dentro de su hábitat en el que se dan esas temperaturas. De esa forma logran que su metabolismo trabaje en su mejor nivel, lo que coman lo van a digerir más rápido, por ende van a poder volver a comer antes y crecer más en menos tiempo.

El problema viene cuando lo primordial pasa a ser otro factor como es la reproducción. En ese período hay que conseguir pareja, un buen lugar para el nido y defender ese territorio a ultranza. Si se puede comer, bien, y si no embromarse, pero sí es importante alejar todo enemigo que sea una amenaza.

Queda claro que para encontrar pareja nada mejor que ir al baile y éste se desarrolla solo en la zona apropiada. Si hallamos ese lugar, seguramente encontraremos gran concentración de tarariras. También es claro que por más que la actividad principal sea otra, si la tarucha tiene hambre y pasa cerca una suculenta rana se la comerá. Pero si ya tiene la panza llena y al molesto bichito se le antoja molestar, lo morderá un poco ya que puede ser peligroso.

Los pescadores que han tenido malas experiencias en el inicio de temporada seguramente no hicieron las cosas bien. Primero, hay que encontrar los lugares de concentración. Segundo, hay que ir los días más apropiados, cuando la temperatura es más favorable y tercero, tener mucha paciencia. También puede pasar que justo se llegue a pescar en el momento que la mayoría de las tarariras están con huevos en el nido, sin duda el momento en que más difícil es hacerlas mover, pero como dije antes el instinto las hace defender el precioso tesoro que tienen a su cuidado.

Al poco observador tal vez se le pase por alto ese pequeño movimiento que hubo en el agua al pasar la mosca. Si el pez se movió les aseguro que está dispuesto a atacar, por eso es muy importante saber que está allí. Lo peor que podemos hacer es un tiro tras otro sin acertarle al lugar justo, o recoger muy rápido el señuelo.

Si la tararira está en el nido, nuestro engaño la molestó, se movió y pudimos detectarla, es muy importante tirarle el artificial con mucha precisión, dejarlo un rato quieto para luego moverlo muy lentamente. Hay que tratar de todas las formas posibles que en el próximo ataque le acierte el mordisco.

Muchas veces sucede que al insistir, la tararira descarta el artificial como un peligro para el nido y no intenta alejarlo. A veces es bueno cambiar el color del señuelo o cambiar por otro que tenga un accionar distinto. También sirve dejar de tirar al lugar durante un rato, pero sin duda lo más eficiente es lograr clavarla en el segundo o tercer intento luego de detectarla.
La experiencia en este caso es fundamental. El pescador que más veces va a pescar, más habilidad va a adquirir, pero sobre todo no va a desperdiciar las oportunidades que se le den.

La mayoría de los días no son fáciles de pescar en el principio de la temporada, pero también hay días que son excepcionales, si logramos acertarle a uno de esos, seguramente nunca nos vamos a olvidar de él.

Elementos ventajosos
No me voy a referir al equipamiento para pesca con mosca ya que en la sección “Equipos”, pueden encontrar un artículo muy completo sobre el tema, que se titula “Tarariras con mosca en lagunas. El equipo adecuado”.

Me interesa hacer algunas puntualizaciones sobre el equipo de spinning, sobre todo para pescar en India Muerta en las condiciones que hemos expuesto anteriormente.

Los tiros largos no son importantes pero sí la precisión, por lo tanto lo mejor es una caña corta. Seis pies (1,80 mts) a seis pies y medio (1,95 mts) es lo ideal. Uno de los principales errores que he visto pescando a spinning en las condiciones mencionadas es hacer constantemente tiros largos donde no se tiene el control ni se puede ver bien el señuelo, perdiendo de esa forma la posibilidad de detectar a la tararira.

Debe ser una caña con un cierto grado de rigidez para poder clavar bien (ver “Clavando bocas duras”), no un garrote y que pueda lanzar un peso máximo de 20 grs. El nylon debe ser resistente y de buena calidad, un 0,28 o 0,30 está bien. Mucha gente insiste en usar nylon muy fino creyendo que esto hace más deportiva la pesca, y no es así, debemos usar el más resistente posible que sea acorde al equipo que utilizamos.

El reel debe ser armónico con la caña, el tamaño importa poco. Con una capacidad de carga de 50 m ya es suficiente, pero es primordial que tenga buenos engranajes y que sea fuerte.

Los señuelos deben ser de flote con un buen antienganche. Este debe servir para que el artificial no se enganche en las plantas, no para que no se enganche el pez. Realmente a los fabricantes a veces se les va la mano, es preferible limpiar de plantas el señuelo de vez en cuando pero que sea eficiente clavando.

En este tema también son importantes los anzuelos, muchos señuelos de goma americanos de marcas reconocidas son lamentables, seguramente porque no están diseñados para peces con bocas tan duras.

Con respecto a los artificiales, andan mejor los medianos a chicos que los muy grandes, a pesar de que las tarariras sean de buen tamaño.

Para terminar, solo resta continuar
Los ejemplares que hoy pesan 3 o 4 Kg son los que se salvaron de las redes hace 3 años atrás. En esa oportunidad, dos pescadores artesanales en 20 días mataron 8 toneladas de tarariras y las vendieron a un precio irrisorio para Brasil.
Las redes están prácticamente eliminadas del lago, pero es importante que nosotros los pescadores deportivos tampoco matemos.

Algunos piensan que no hace ningún daño matar algún ejemplar para comer de vez en cuando y eso puede ser cierto en algunos lugares. Debemos recapacitar que India Muerta es un lugar limitado, que contiene solo una cantidad determinada de tarariras. Si concurren 2000 pescadores en una temporada, y cada uno mata 2 tarariras de 2 kg, estarán sacando 8 toneladas de peces del lago, la misma cantidad que extrajeron los pescadores artesanales hace 3 años.

Los números no dan, y menos si el único lugar de pesca protegido del país es India Muerta, porque dentro de un tiempo todos van a querer venir a pescar allí.

Creemos que el fabuloso Río Yí tiene todas las condiciones para ser otro santuario de la pesca deportiva en el Uruguay, solo es necesario ponerse las pilas y lograr amalgamar las voluntades de la gente de la zona. La unión hace la fuerza.
fuente | tarariraventura.com
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