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Doce mil turistas están acampando en el Parque
Nacional Santa Teresa por estos días, habiendo más de mil quinientos
fogones en noches espectaculares, donde uruguayos, argentinos y brasileños
encontraron un jardín de 1.400 hectáreas.
Como si estuvieran juntas las poblaciones de la ciudad de Castillos (7.000 habitantes)
y de La Paloma ( 5.000 en invierno), reunidas en un enorme campamento. Así se
vive Santa Teresa este enero.
Hay 2.400 parcelas completas, pero la situación se sostiene "sin
inconvenientes para el abastecimiento del público", aseguró el
Coronel Gabriel Olmedo, responsable del área.
La seguridad aparentemente tampoco ha sido un problema, pues no hubo "ni
una sola denuncia de hurto hasta ahora", afirmó Olmedo.
El abastecimiento de agua potable alcanza a unos 35.000 litros por hora, mientras
que las baterías de baños completos alcanzan a una decena.
"En la hora pico hay 2.000 personas en la playa", dijo Daniel Abella,
guardavidas de la playa Achiras, una de las playas más visitadas de Santa
Teresa.
"En La Moza, más popular pero un poco más pequeña,
habrá un número similar. Los colegas de las otras playas dicen
que también están llenas. Creo que hay todavía más
gente que el año pasado", afirmó.
Pese a la cantidad de personas que necesitan vigilancia, las situaciones de riesgo
en las playas han sido controladas.
"Ya hubo que realizar unos cinco o seis rescates. Empezamos el día
tres con guardia gremial y el cuatro ya en forma completa y casi todos los días
hemos tenido que realizar rescates", dijo Abella.
"También se realiza una constante tarea de prevención",
agregó.
La mayoría de los acampantes son uruguayos, (aproximadamente un 80%),
pero los turistas argentinos se duplicaron con relación a la misma fecha
del año anterior y gradualmente se nota una presencia mayor de brasileños,
afirmó Olmedo.
Los precios accesibles son un fuerte estímulo para el turismo interno:
enero con luz y agua a $ 200 por día, con parcelas que alcanzan hasta
para seis personas.
Un aspecto nuevo es la red contra incendios forestales creada en el interior
del parque con un tanque de agua cuya capacidad alcanza los 64.000 litros, más
una cañería con seis bocas de salida en la zona de Barrancas y
La Moza.
Entre los servicios incorporados en la presente temporada también se destacan
las dos radio bases para celulares que instaló Antel, quien realizó un
convenio con el Ministerio de Defensa Nacional, permitiendo la comunicación
con teléfonos móviles, que era imposible antes dentro del parque.
El recambio de gente ya empezó alrededor del 10 de enero. Sin embargo,
no parece haber bajado el número de ocupantes, señaló Abella.
Una acampante que volvió ayer dijo que la cantidad de gente, si bien
era notoria, no generó inconvenientes. "Estaba lleno, pero tampoco
desbordaba. No hubo problemas con el abastecimiento de agua ni con el fuego,
todos tomamos mayores precauciones", describió.
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