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No existe ninguna duda de que esta “aldea de
pescadores” enclavada en la costa rochense ha conquistado el mercado
turístico de la primera quincena de la actual temporada. Lo que surgiera
hace muchas décadas como una típica aldea de pescadores, se ha
transformado en el “boom” turístico de la presente temporada,
colmando con creces la oferta de alojamiento y elevando considerablemente los
precios. Se trata de uno de los eslabones más importantes de la cadena
de playas rochenses que se extienden desde la desembocadura del arroyo Chuy en
el atlántico hasta el Cabo Santa María.
Los atractivos naturales
que se complementan maravillosamente con las modestas construcciones, son el
principal aliciente para que el turismo volcara sus preferencias por este verdadero
paraíso de la costa rochense. Pese a los amagues de la “civilización” que
ha pretendido sin éxito quitarle su estado natural y su permanente informalidad
es evidente que Punta del Diablo se ha mantenido inalterable. Cabe señalar
que en su área de influencia se encuentra la histórica Fortaleza
de Santa Teresa uno de los mayores monumentos de nuestra América Colonial
con más de 4.000 hectáreas de bosques. La seguridad, el clima y
la inusual belleza de su costa atlántica han sido los factores determinantes
de esta nueva corriente turística, donde se puede observar un elevado
número de brasileños que visitan la zona por primera vez. Es evidente
que el trabajo conjunto que vienen realizando los operadores y algunos organismos
oficiales está apuntalando el éxito de la primera quincena.
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